Cambio de paradigma

A finales del siglo diecinueve, con la RevoluciΓ³n Industrial cambia la ideologΓ­a. Se inicia una era de mayor libertad en lo que se refiere al cuerpo y a las ideas; sobreviene el culto por lo material, la eficiencia y todo aquello que se puede ver, oΓ­r y tocar. Con la apariciΓ³n de las industrias, surge una nueva cultura en la que vale mΓ‘s quien mΓ‘s tiene y los valores espirituales pierden importancia.

Los cientΓ­ficos se apoderan de la realidad y convencen a Occidente de que lo ΓΊnico real es lo que se puede comprobar a travΓ©s del mΓ©todo cientΓ­fico. A partir de ahΓ­, el hombre occidental es convencido y cree que lo ΓΊnico real y valioso es la materia, ya que el espΓ­ritu no se puede probar cientΓ­ficamente; por lo tanto, el espΓ­ritu no existe. Este paradigma tampoco consideraba una vida eterna despuΓ©s de esta vida, por lo tanto hacΓ­a que el ser humano se considerara un ser material, finito y limitado, a pesar de sus creencias religiosas; y de ahΓ­ la total tendencia materialista de la sociedad de consumo del siglo veinte.

En la segunda mitad del siglo veinte, surge el movimiento hippie, que no es mΓ‘s que una reacciΓ³n social de un grupo de jΓ³venes frente a los valores establecidos. Se cuestiona el porquΓ© de los valores materiales y poco a poco se transforma en lo que podrΓ­amos llamar un proceso de conciencia, que por primera vez considera que hay que dar atenciΓ³n al cuerpo, a la mente y al espΓ­ritu, a esto se le conoce como el despertar de la conciencia a la Nueva Era.

Desde hace mΓ‘s de cincuenta aΓ±os se conocΓ­a que el hombre estaba formado por cΓ©lulas de cΓ©lulas de molΓ©culas, y las molΓ©culas de Γ‘tomos, y que el noventa y nueve por ciento del interior de un Γ‘tomo estΓ‘ constituido por espacio, y tal vez solamente el uno por ciento o menos estΓ‘ constituido por molΓ©culas y partΓ­culas subatΓ³micas.

Esto nos lleva a comprender que el ser humano es noventa y nueve por ciento un ser espacial y teΓ³ricamente tan sΓ³lo uno por ciento de materia; sin embargo, al entrar con un microscopio en el nΓΊcleo los cientΓ­ficos descubren que la materia no existe, que tan sΓ³lo es energΓ­a; que Γ©sta ni se crea, ni se destruye, sΓ³lo se transforma, y por lo tanto, nosotros de seres materiales no tenemos nada.

Llama la atenciΓ³n que a principios del siglo veintiuno y con el paso de tantos aΓ±os, avances y sofisticaciΓ³n, la gran mayorΓ­a de los occidentales continΓΊan creyendo en la realidad de la materia, sin darse cuenta que el paradigma del siglo veintiuno, afirmado por los cientΓ­ficos, es totalmente inmaterial; no somos finitos, sino seres infinitos y eternos y por lo tanto ilimitados, como Dios nuestro Padre por quien todo fue hecho.

PodrΓ­a decirse que estamos viviendo el advenimiento de una nueva cultura, de una nueva era filosΓ³fica. EstΓ‘n surgiendo miles de nuevos grupos culturales de carΓ‘cter holΓ­stico, que integran cuerpo, mente y espΓ­ritu en un todo inseparable: el ser humano. La medicina holΓ­stica, creada por Norman Shealy, busca curar atendiendo simultΓ‘neamente estos tres aspectos para formar una sola ciencia, en la que se comprueba que las enfermedades son en gran medida de origen psicosomΓ‘tico por lo tanto el paciente debe curarse atendiendo tambiΓ©n el aspecto mental y espiritual.

No obstante, este movimiento se encuentra en los inicios de su desarrollo y mientras esto sucede, el mundo occidental atraviesa por uno de los momentos mΓ‘s extremos del materialismo. Muchos de nosotros vivimos en funciΓ³n del Tener y entregamos nuestro Ser, nuestro tiempo, dedicaciΓ³n, salud y esfuerzo a poseer mΓ‘s y mΓ‘s, y nunca llegamos, ni llegaremos a estar satisfechos. AsΓ­, el dΓ­a que nos enfrentemos con la muerte tal vez nos daremos cuenta de que nuestro trabajo fue inΓΊtil, ya que no podremos llevarnos a nuestro largo viaje nada de lo que hayamos logrado con Γ©l. Tendremos que regalar nuestras pertenencias y tantos aΓ±os de esfuerzo a alguien a quien tal vez no le sean de ninguna utilidad moral, y es posible que dejemos hasta problemas de envidias y rencores a nuestros herederos; o hasta motivemos en ellos el deseo inconsciente de nuestra muerte, bajo el supuesto de que al heredar llegarΓ‘n a Ser mΓ‘s porque van a Tener mΓ‘s. Tal vez moriremos llenos de tesoros y sin embargo, partiremos sin nada en nuestras manos.

ΒΏQuΓ© pasa con nosotros? ΒΏNo nos damos cuenta de que nuestras enfermedades, cΓ‘nceres, ΓΊlceras y tantos otros males mΓ‘s no son sino el resultado de nuestra falsa selecciΓ³n de prioridades y de nuestra deformada concepciΓ³n de la vida?

ΒΏNo nos percatamos de que las guerras, violencia, bombas atΓ³micas, nuestro odio, rencor y envidias acabarΓ‘n por destruirnos a nosotros mismos?

PodrΓ­amos afirmar que el concentrarse sΓ³lo en lo material y lo fΓ­sico, hizo que sucumbieran los grandes imperios, pues perdieron sus valores reales o esenciales, los del alma o espΓ­ritu que, en ΓΊltima instancia, son los ΓΊnicos perdurables.

CambioDeParadigma

CambioDeParadigma

QuΓ© contraste tan grande con las palabras de Cristo:

β€œPor eso os digo: no os inquietΓ©is por vuestra vida, por lo que habΓ©is de comer o de beber, ni por vuestro cuerpo, por lo que habΓ©is de vestir. ΒΏNo es la vida mΓ‘s que el alimento y el cuerpo mΓ‘s que el vestido? Mirad cΓ³mo las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni encierran en graneros y vuestro Padre celestial las alimenta. ΒΏNo valΓ©is vosotros mΓ‘s que ellas?

ΒΏQuiΓ©n de vosotros con sus preocupaciones puede aΓ±adir a su estatura un solo codo? Y del vestido, ΒΏpor quΓ© preocuparnos? Aprended de los lirios del campo, cΓ³mo crecen; no se fatigan ni se hilan. Pues yo os digo que ni SalomΓ³n en toda su gloria se vistiΓ³ como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo que hoy es y maΓ±ana es arrojada al fuego, Dios asΓ­ la viste, ΒΏno harΓ‘ mucho mΓ‘s con vosotros, hombres de poca fe? No os preocupΓ©is, pues diciendo ΒΏquΓ© comeremos, quΓ© beberemos o quΓ© vestiremos? Los gentiles se afanan por todo esto; pero bien sabe vuestro Padre celestial que de todo esto tenΓ©is necesidad.

Buscad pues, primero el reino y su justicia y todo eso se os darΓ‘ por aΓ±adidura. No os inquietΓ©is pues por el maΓ±ana, porque el dΓ­a de maΓ±ana ya tendrΓ‘ sus propias inquietudes; bΓ‘stale a cada dΓ­a su afΓ‘n.” (Mt 6,25)

Se requiere de un cambio radical, tenemos que aceptar de una vez por todas, sin necesidad de enfrentarnos con la muerte, que nada de lo que estamos atesorando aquΓ­ nos llevaremos con nosotros. Entender que tenemos que trabajar arduamente para llegar a ser en esencia cΓ³mo y quiΓ©nes queremos Ser.

Aceptar que somos entes pensantes, espΓ­ritus, seres semejantes a Dios, que disfrutamos de este cuerpo de manera transitoria para pulirnos y perfeccionarnos en el Ser, y no para atesorar mΓ‘s y mΓ‘s riquezas. Ser conscientes que podrΓ­a ser que nunca tendremos de nuevo la oportunidad de rehacer las cosas que en realidad debimos hacer, en vez de habernos distraΓ­do con la ambiciΓ³n de poseer.

Recordemos las palabras de Cristo una vez mΓ‘s:

β€œAtesora en el reino de los cielos que es donde vivirΓ‘s por siempre y no en los lugares finitos donde te pueden robar lo que con tanto ahΓ­nco atesoraste.

No alleguΓ©is tesoros en la tierra, donde la polilla y el hollΓ­n los corroen y donde los ladrones horadan y roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orΓ­n los corroen y donde los ladrones no horadan ni roban.

Donde estΓ‘ tu tesoro, allΓ­ estarΓ‘ tu corazΓ³n”. (Mt. 6, 19-23)

No te enajenes

La vida es sueΓ±o; no te enajenes con tu rol en la vida, tu situaciΓ³n social, posiciΓ³n, poder ni con lo que la gente piensa de ti; no te enajenes con tus relaciones personales, familiares o sociales, ellas no son parte de tu Ser, son simplemente las circunstancias en las que te encuentras en este momento. BastarΓ‘ un terremoto como los ocurridos en MΓ©xico, para demostrar que tu vida y sus particularidades pueden cambiar en cualquier momento, incluso en aquΓ©l en el que tΓΊ decidas modificarlas.

Pero, ΒΏquΓ© podemos hacer para no enajenarnos, para no vivir creyendo que las cosas que tenemos forman parte de nuestro Ser, tal vez el primer paso consista en renunciar a la actual jerarquΓ­a de valores. En cuanto lo hayamos logrado, sin duda habremos recorrido una gran parte del camino.

Podemos pensar en una computadora. En el momento en el que cambias un programa por otro, obtienes resultados completamente distintos. Se da un cambio casi mΓ‘gico, prΓ‘cticamente instantΓ‘neo. Alteremos entonces nuestro chip o programa, sustituyendo el orden prioritario de Tener, Hacer y Ser por el de Ser, Hacer y Tener. Entendiendo estos conceptos de la siguiente manera:

Ser. Nuestra esencia, energΓ­a, alma, espΓ­ritu, con facultades como memoria, conciencia, Self, pensamiento, etcΓ©tera; en una palabra, todo lo que nos podemos llevar

Tener. La posesiΓ³n de todo lo necesario para poder hacer nuestro trabajo y lograr asΓ­ la plenitud de nuestro Ser.

Observemos la radical diferencia en el punto dos o Hacer. Cuando la prioridad nΓΊmero uno es el Tener, el individuo trabajarΓ‘ para poseer mΓ‘s, pero cuando la prioridad nΓΊmero uno es el Ser, el individuo trabajarΓ‘ para llegar a ser mejor en su esencia.

Lo mismo sucede con el Tener. En el presente enfoque, el tener pasa a tercer tΓ©rmino como prioridad y se ve tan sΓ³lo como un medio para lograr que el individuo se realice como ser humano; esto es, deja de ser un fin en sΓ­ mismo.

Si Dios conmigo, ΒΏquiΓ©n contra mΓ­?…

CambioDePAradigma

Accede a las meditaciones en el siguiente link:

https://www.renaser.mx/meditaciones-para-renaser?fbclid=IwAR2FwS13Qdjdt-dgOx0MCbeRwqw3_fo9yJtLX9TCeWs51x2Zn9nnBEk-6Jw

πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»πŸ‘‡πŸ»

Scroll al inicio